La balada del replicante- Nocturama 2008

Escrito por Alberto Ferraris
Categoría: Crónicas de conciertos Creado: Martes, 26 Agosto 2008 18:24
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Miércoles 20 agosto, 2008, CAAC Nocturama

 

Esta noche en Nocturama el protagonista era el guitarrista Sevillano Charlie Cepeda, hijo de otro maestro (también sevillano) de las seis cuerdas Carlos Cepeda, junto a él Diego Fuentes, más conocido como Dogo, y Ro Sánchez.

 

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Desde hace un tiempo observamos como Charlie se muestra hiperactivo a nivel creativo, colaborando con múltiples artistas dando forma a distintos proyectos y fruto de esta promiscuidad musical y, haciendo un símil con la genética, resulta que la mezcla de talentos diversos es una forma de combatir la endogamia en el proceso creativo y de este modo desembocar así en un enriquecimiento del producto final.

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La última vez que vimos a Charlie fue en el 'Encuentro Foto 08' celebrado en la Alameda de Hércules sirviendo de banda sonora para un montaje audiovisual en el que se proyectaban las fotos participantes en el certamen, en aquella ocasión Charlie interpretó piezas de su proyecto 'Parasitran' (parido junto a Raúl Rodríguez) un proyecto muy abierto a la improvisación con una parte acústica de marcadas influencias de sonidos hindúes y otra eléctrica totalmente improvisada.

 

En esta ocasión dentro del ciclo Nocturama Charlie presentaba el espectáculo ‘La balada del replicante’ acompañado de Dogo (fundador del grupo Dogo y los mercenarios en los años ochenta) y Ro Sánchez responsable de las retroproyecciones, creadas éstas con tinta, arena, líquidos y cristales contando también con las colaboraciones de José Luis Suero y Álvaro Gandul excepcional en los teclados.

 

La balada del replicante es una obra conceptual en la que se profundiza en el lado humano de el ser replicante, un humanoide u hombre sintético creado por el hombre humano en su delirio de intentar ser Dios y crear un ser artificial a su imagen y semejanza. El replicante, que pese a su condición no humana, afronta un tortuoso viaje para llegar a preguntarse las mismas cuestiones existenciales que nosotros los humanos y luchar por su propia existencia anhelando una vida humana llegando a una confrontación con su creador, el ingeniero genético, posibilidad que los humanos estamos condenados a no tener dada nuestra condición de orfandad.

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El show, como es habitual en las obras conceptuales, está dividido en varias partes en esta ocasión tres: 'Viaje', 'Amor' y 'Muerte'. Siempre con numerosas referencias cinéfilas y con partes recitadas haciendo conexión de este modo con el 'Spoken Word'.

 

Como no podía ser menos se hicieron muchas referencias a la película Blade Runner inspirada en la novela de Philip K. Dick, el icono más representativo de los replicantes. Parafraseando citas de la película como el monólogo final de Roy. También hubo referencias al cine de Tarantino y más concretamente a Kill Bill pues el viaje de nuestro protagonista replicante se vuelve sangriento en una determinada etapa.

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Entre las piezas elegidas también sonó una conocida canción de Iggy Pop. En el  apartado instrumental destacar la ausencia total de percusión en directo, no habiendo en algunos temas percusión alguna y en otros siendo toda la percusión en bases pregrabadas. El cantante estuvo correcto aunque mantenía siempre un cuaderno de apuntes con las letras en un atril y nunca consiguió estar suficientemente cercano al público. Charlie pudo dar mas de lo que ofreció, cierto es que la música de la balada del replicante no es demasiado compleja ni tiene muchas florituras pero no hizo brillar todo su talento como en otras actuaciones. En escena Charlie se presentó con una estética y una pose algo chulesca con cierto aire a Slash pese a que en realidad tenga debilidad por Van Halen. Para un tema se sentó con la guitarra en el regazo y tocando de esta manera al estilo que lo hace en su otro proyecto: 'Parasitran'. Abandonado el escenario por primera vez volvieron para deleitarnos en los bises con un rockandroll impresionante vertebrado por una impresionante interpretación en los teclados a cargo de Álvaro Gandul en lo que fue el mejor momento del concierto, acto y seguido para cerrar la balada del replicante y para cerrar el circulo reinterpretaron la primera canción con la que se inicia la balada del replicante.