Crónica Big Festival 2016 (Biarritz)

Categoría: Crónicas de conciertos Creado: Viernes, 12 Agosto 2016 19:41
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Playa, sol, buen ambiente, y mucha música. Todo esto, y mucho más, durante 9 días a pie de playa.

El festival arrancó el día 9 de julio con fiestas diarias en la playa de Biarritz: desde las 12 de la mañana se ponía en marcha una zona gratuita acotada para el festival en la que se podían encontrar diversos puestos y actividades: desde tiendas de ropa, a peluquería o zona para dejar a los más pequeños, lecciones de yoga, surf... en fin, de todo para todos los gustos. Además, en el puesto de comida montado en el lugar, cada día un chef diferente (y por tanto, platos diferentes). Y cómo no, diversos grupos y djs a pie de playa.

Cada noche, a partir de las 23:00, comenzaba la fiesta en la discoteca, con diferentes invitados cada día. Llegados a este punto valdría la pena indicar que el festival contaba con tres "sedes" diferentes, aunque a poca distancia unas de otras: Big Village (la playa de Biarritz, en plena ciudad, es de la que hemos hablado antes), Big Boîte (la discoteca), y Big Live (de la que hablaremos después). Pues bien: las tres sedes estaban estupéndamente comunicadas por un servicio de autobuses rápido y eficaz, así da gusto.

Los platos fuertes, al menos para un servidor, estaban en Big Live: el escenario principal del festival, situado en una esplanada cubierta de césped, acogió las grandes actuaciones del festival.

Y fue allí donde arrancábamos por todo lo alto con The Kills, y es que si algo saben hacer Alisson Moshart y Jamie Hince es animar al personal, algo que no fué tarea fácil, pues les tocó lidiar con con un sol un tanto molesto y un recinto al que el público estaba todavía accediendo. Sin embargo, lo dieron todo y los allí presentes se lo agradecimos a lo grande. Las guitarras de Hince hacían brillar cada canción y Moshart demostró un carisma brutal en el escenario. El setlist, bastante acertado, no dejó fuera grandes temas como ‘Doing it to death’ y ‘Siberian nights’, aunque si hubiera que elegir una canción del nuevo disco, sería 'Heart of a dog', que sonó brutal en directo.

Tocaba después el turno de The Libertines. Doherty, Barât y compañía dieron un concierto que fue de menos a más. Un comienzo dubitativo y poco inspirado, que nos hacía temer que no sería su día, fue dando lugar a un grupo más compacto y entregado a partir del tercer o cuarto tema que finalmente salvó la papeleta. No estuvieron brillantes pero fue un concierto bastante disfrutable.

Cerraban la noche The Prodigy, los cuales rescataron temas míticos de su discografía aunque sin olvidar sus dos últimos trabajos; de hecho, su "The day is my enemy", publicado el año pasado, ocupó casi la mitad del set-list. Desde luego, no hace falta ser un amante de la música electrónica para darse cuenta de que pocos grupos están a su nivel en directo: más de 25 años en activo y en vivo siguen siendo una auténtica apisonadora liderada por Maxim Reality, pocos grupos pueden decir lo mismo. Brutal.

Al día siguiente empezábamos la jornada de cierre del Big Live con Casseurs Flowters: dúo francés de hip-hop que transmite muy buen rollo en directo, los cuales dieron uno de los conciertos en los que más participó el público.

Pharrell Williams sale al escenario y se desata la locura. El estadounidense encadena un tema tras otro, y sorprende a los allí presentes que únicamente le conocen por "Happy" y "Get lucky", ya que en directo es mucho más: toques de r&b, y mucho hip-hop se dan lugar en el concierto más esperado del festival, a juzgar por la locura allí desatada, solamente comparable a lo visto durante la actuación de The Prodigy, aunque en esta ocasión con bastante más público.

Del punto y final del escenario principal volvía a encargarse la música electrónica: a The Chemical Brothers les tocó cerrar el festival tras la actuación estelar de Williams, y aunque lo dieron todo con una puesta en escena espectacular, y un volumen un tanto desmesurado, parte del público decidió dar por concluido el escenario principal antes de que el concierto terminara.


Al día siguiente gran fiesta de despedida en la playa y se acabó. Más de una semana de locura en un festival que lo tiene todo: buena música, emplazamiento inmejorable, instalaciones y servicios de diez... ya estamos deseando que llegue la próxima edición, tiene todas las papeletas para ser un fijo del verano, desde luego.

 

Fotografías: Musa Pentesilea

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